El Barroco fue un período de la historia en la cultura
occidental originado por una nueva forma de concebir el arte (el
«estilo barroco») y que, partiendo desde diferentes contextos
histórico-culturales, produjo obras en numerosos campos artísticos: literatura, arquitectura, escultura, pintura, música, ópera, danza, teatro, etc. Se manifestó principalmente en la Europa occidental, aunque debido al colonialismo también se dio en numerosas colonias de las potencias europeas, principalmente en Latinoamérica. Cronológicamente, abarcó todo el siglo XVII y principios del XVIII, con mayor o menor prolongación en el tiempo dependiendo de cada país. Se suele situar entre el Manierismo y el Rococó, en una época caracterizada por fuertes disputas religiosas entre países católicos y protestantes, así como marcadas diferencias políticas entre los Estados absolutistas y los parlamentarios, donde una incipiente burguesía empezaba a poner los cimientos del capitalismo.
Arquitectura
La arquitectura barroca
asumió unas formas más dinámicas, con una exuberante decoración y un
sentido escenográfico de las formas y los volúmenes. Cobró relevancia la
modulación del espacio, con preferencia por las curvas cóncavas y convexas, poniendo especial atención en los juegos ópticos (trompe-l'œil) y el punto de vista del espectador. También cobró una gran importancia el urbanismo,
debido a los monumentales programas desarrollados por reyes y papas,
con un concepto integrador de la arquitectura y el paisaje que buscaba
la recreación de un continuum espacial, de la expansión de las
formas hacia el infinito, como expresión de unos elevados ideales, sean
políticos o religiosos.
Pintura
La pintura barroca
tuvo un marcado acento diferenciador geográfico, ya que su desarrollo
se produjo por países, en diversas escuelas nacionales cada una con un
sello distintivo. Sin embargo, se percibe una influencia común
proveniente nuevamente de Italia, donde surgieron dos tendencias
contrapuestas: el naturalismo (también llamado caravagismo), basado en la imitación de la realidad natural, con cierto gusto por el claroscuro —el llamado tenebrismo—; y el clasicismo, que es igual de realista pero con un concepto de la realidad más intelectual e idealizado. Posteriormente, en el llamado «pleno barroco» (segunda mitad del siglo XVII), la pintura evolucionó a un estilo más decorativo, con predominio de la pintura mural y cierta predilección por los efectos ópticos (trompe-l'oeil) y las escenografías lujosas y exuberantes.
Pintores Famosos
Diego de Velázquez (1599-1660)
Una de las figuras más importantes en la pintura española de todos los
tiempos y «maestro de la pintura universal». Desde Sevill asupo
conquistar el mundo entero con su estilo personal, naturalista y
ciertamente tenebrista.
Caravaggio (1571-1610) Michelangelo Merisi, fue un pintor italiano considerado primer
exponente de la pintura barroca destacado en la pintura y el dibujo.
Pedro Pablo Rubens (1577-1640)
Pintor de la escuela flamenca, la manera de emplear el color como
dinamizador de las expresiones supuso un antes y un después en el
trascurso de la historia de la pintura. Rubens trabajó temáticas muy
variadas, mitología, religión, historia, escenas de caza, paisajes,
retratos…
José de Ribera (1591- 1652)
Natural de Xátiva, Valencia, fue un exitoso pintor y grabador español
del siglo XVII. Siendo joven se mudó a Italia para poder formarse y
consolidarse como el artista que consiguió ser.
Literatura
La literatura barroca,
como el resto de las artes, se desarrolló bajo preceptos políticos
absolutistas y religiosos contrarreformistas, y se caracterizó
principalmente por el escepticismo y el pesimismo, con una visión de la
vida planteada como lucha, sueño o mentira, donde todo es fugaz y
perecedero, y donde la actitud frente a la vida es la duda o el
desengaño, y la prudencia como norma de conducta. Su estilo era suntuoso y recargado, con un lenguaje muy adjetivado, alegórico y metafórico, y un empleo frecuente de figuras retóricas. Los principales géneros que se cultivaron fueron la novela utópica y la poesía bucólica, que junto al teatro —que por su importancia se trata en otro apartado—,
fueron los principales vehículos de expresión de la literatura barroca.
Como ocurrió igualmente con el resto de las artes, la literatura
barroca no fue homogénea en todo el continente, sino que se formaron
diversas escuelas nacionales, cada una con sus peculiaridades, hecho que
fomentó el auge de las lenguas vernáculas y el progresivo abandono del latín.
Musica
Entre los especialistas se acepta que la música entre los albores del
siglo XVII y mediados del siglo XVIII tiene una serie de características
que permite clasificarla como un período estilístico, el denominado
Barroco en la historia musical
occidental. También hay coincidencia en que, aunque el período pueda
acotarse entre 1600 y 1750, algunas de las características de esta
música ya existían en la Italia de la segunda parte del siglo XVI y
otras se mantuvieron en zonas periféricas de Europa hasta finales del
siglo XVIII. Algunos autores dividen a su vez el barroco musical en tres
subperíodos: temprano, hasta mediados del siglo XVII; medio, hasta
finales del siglo XVII; y tardío, hasta las muertes de Bach y Händel.
Escultura
La escultura barroca
adquirió el mismo carácter dinámico, sinuoso, expresivo y ornamental
que la arquitectura —con la que llegará a una perfecta simbiosis sobre
todo en edificios religiosos—, destacando el movimiento y la expresión,
partiendo de una base naturalista pero deformada a capricho del artista.
La evolución de la escultura no fue uniforme en todos los países, ya
que en ámbitos como España y Alemania, donde el arte gótico había tenido mucho asentamiento —especialmente en la imaginería
religiosa—, aún pervivían ciertas formas estilísticas de la tradición
local, mientras que en países donde el Renacimiento había supuesto la
implantación de las formas clásicas (Italia y Francia) la perduración de
estas es más acentuada. Por temática, junto a la religiosa tuvo
bastante importancia la mitológica, sobre todo en palacios, fuentes y
jardines.
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